¿CUAL ES EL PROPOSITO DE LA VIDA?

October 3rd, 2009 | Buenaventura Yupanqui

“Para conocer, amar, y servir a Dios en esta vida, y después verle y gozarle eternamente en la otra.”
Aquí, en apenas diecinueve palabras tenemos la razón integral de nuestra existencia. Jesús contesto la pregunta aún más brevemente:
“Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia” (Jn 10:10).
El plan que Dios tiene para ti es sencillo. Tu Padre amoroso desea darte todo lo bueno y aun algo muy grande, la vida eterna. Jesús murió en la cruz para salvar a todo ser humano del pecado (Gálatas 5,19-22); para que de esta manera vivamos con Dios: Padre, Hijo, y Espíritu Santo eternamente en el cielo.
Es bueno tener presente lo siguiente: Jesús dijo que no basta con tener fe en él; también hemos de obedecer sus mandamientos. “Por qué me llaman: ‘Señor, Señor,’ y no hacen lo que digo?” (Lc 6:46, Mt 7:21-23, 19: 16-21). Es importante darse cuenta que la vida y la fe tienen que unirse para crear una verdadera vida en gracia de Dios.
Pero con las buenas acciones que hagamos nosotros no nos “ganamos” nuestra salvación por medio de las buenas obras (Ef 2:8-9); pero nuestra fe en Cristo nos coloca en una relación especial de gracia con Dios, de manera que nuestra obediencia y amor, combinados con nuestra fe, se vean premiadas con la vida eterna (Rom 2:7, Ga 6:8-9). El Apóstol Juan explica que si decimos conocerle, esto es cumpliendo sus mandamientos, y sino lo hacemos somos unos mentiroso, y la verdad no está en nosotros. (1 Jn 2:3-4).
Los pecados no son más que malas obras (CIC 1849-1850). Podemos evitar pecar por medio de la práctica habitual de buenas obras. Todo santo ha sabido que la mejor manera de mantenerse libre de pecado es el adoptar la oración regular, los sacramentos (sobre todo la Eucaristía y la Reconciliación) y las obras de caridad.

TUS DEBERS COMO CATOLICO

Tus deberes como católico, sin importar tu edad son tres:
Conoce tu fe católica. Uno no puede vivir su fe si no la conoce, y tú no puedes compartir con otros lo que no has hecho tuyo primero (CIC 429). El aprender acerca de tu fe católica exige un esfuerzo, pero el esfuerzo vale la pena porque este estudio es infinitamente gratificante. (2 Pe 1,20-21)
Vive tu fe católica. Tu fe católica es un asunto público. No está diseñada para dejarla cuando sales de casa (CIC 2472). Más, has de estar prevenido: el ser un católico público implica un riesgo y pérdida. Encontrarás que algunas puertas se te cierran. Perderás algunos amigos. Se te considerará un intruso. Pero, como consuelo, recuerda las palabras de nuestro Señor a los perseguidos: “Gócense y alégrense, porque su galardón es grande en los cielos” (Mt 5:12).
Comunica tu fe católica. Jesucristo desea que conduzcamos al mundo entero al cautiverio de la verdad, y la verdad es el mismo Jesús, quien es “el Camino, la Verdad, y la Vida” (Jn 14:6). Comunicar la fe es un deber no sólo de los obispos, sacerdotes, y religiosos, es también un deber de todo católico (CIC 905).
Poco antes de su Ascensión, nuestro Señor instruyó a sus apóstoles: “Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y el Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todas las cosas que les he mandado” (Mt 28: 19-20).
Si decimos creer en Dios; si decimos ser Cristianos, seguidores de Jesucristo, si deseamos llegar al cielo al final de la vida, entonces debemos seguirle por medio de su Iglesia Católica. Esto es nuestro reto y gran privilegio.

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OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES

• Asistir al preso
• Dar de comer al hambriento.
• Dar de beber al sediento.
• Dar posada al caminante
• Sepultar a los muertos
• Vestir al desnudo
• Visitar a los enfermos

OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES

• Corregir al que se equivoca.
• Consolar al afligido.
• Dar buen consejo al que lo necesita.
• Enseñar al que no sabe
• Hacer oración por los difuntos.
• Perdonar las injurias.
• Tolerar los defectos del prójimo.

MATEO: Capítulo 25, Versículo del 34 al 46

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VIRTUDES TEOLOGALES
FE: Creemos en Dios y en todo lo que El nos ha REVELADO; y que esta revelación se enseña a través de la Iglesia Católica, a quien Jesucristo la ha confiado.
ESPERANZA: Deseamos y esperamos de Dios, con una firme confianza, la vida eterna y las gracias que Dios nos lo ha prometido.
CARIDAD: Amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; con el amor filial y fraterno que Cristo nos ha mandado.

VIRTUDES CARDINALES
PRUDENCIA: Nos hace conocer y practicar los medios más apropiados para obrar el bien.
JUSTICIA: Hace que demos a cada uno lo que le corresponde.
FORTALEZA: Nos da valor para amar y servir a Dios con fidelidad.
TEMPLANZA: Nos da los elementos necesarios para que frenemos las bajas pasiones.

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DONES DEL ESPIRITU SANTO

SABIDURIA: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios. El primero y mayor de los siete dones.

PIEDAD: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre. Clamar ¡Abba, Padre!

ENTENDIMIENTO: Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

FORTALEZA: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.

CIENCIA: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador

TEMOR DE DIOS: Espíritu contrito ante Dios, concientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de “permanecer” y de crecer en la caridad (Jn 15, 4-7)

CONSEJO: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

GALATAS Capitulo 5, 22-25

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PECADOS SOCIALES

1. Las violaciones bioéticas, como la anticoncepción.
2. Los experimentos moralmente dudosos, como la
investigación en células madres.
3. La Drogadicción.
4. Contaminar el medio ambiente.
5. Contribuir a ampliar la brecha entre los ricos y los pobres.
6. La riqueza excesiva.
7. Generar pobreza.

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LOS 7 PACADOS CAPITALES

SOBERBIA: Ante el deseo de alto honor y Gloria
AVARICIA: Ante el deseo de acaparar riquezas
LUGURIA: Ante el apetito sexual
IRA: Ante un daño o dificultad
GULA: Ante la comida y bebida
ENVIDIA: Resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima.
PEREZA: El desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales.

LAS 7 VIRTUDES

GENEROSIDAD: Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten.
PACIENCIA: Sufrir con paz y serenidad todas las adversidades.
TEMPLANZA: Moderación en el comer y en el beber.
CARIDAD: Desear y hacer siempre el bien al prójimo.
CASTIDAD: Logra el dominio de los apetitos sensuales
DILIGENCIA: Prontitud de animo para obrar el bien.
HUMILDAD: Reconocer que nosotros solo tenemos la nada y el pecado.

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MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA CATOLICA
• Oír Misa entera los domingos y fiestas de precepto.

• Confesarse todos los pecados, por lo menos una vez al año.

• Comulgar, por lo menos, en Pascua de Resurrección.

• Ayunar y abstenerse de acuerdo a lo indicado por la Iglesia.

• Ayudar en las necesidades de la Iglesia.

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LOS SACRAMENTOS
1. BAUTIZOS
2. EUCARISTIA
3. CONFIRMACION
4. UNCION DE LOS ENFERMOS
5. RECONCILIACION
6. MATRIMONIO
7. ORDEN SACERDOTAL

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Pasos para una buana CONFESION

Examen de conciencia: el cual se hace procurando recordar los pecados cometidos de pensamiento, palabra y obra, o por omisión, contra los mandamientos de la ley de Dios, de la Iglesia o contra las obligaciones particulares como católico. Todo desde la última confesión bien hecha.
Dolor de los pecados: es arrepentirse de haber pecado y de haber ofendido a Dios, a la iglesia y a la persona que se ha ofendido.
Decir todos los pecados: Al confesor hay que decirle voluntariamente, con humildad, y sin engaño ni mentira, todos y cada uno de los pecados graves en una confesión individual bien hecha para obtener la absolución de Dios a través del Sacerdote. No tendría carácter de confesión sacramental manifestar los pecados al Sacerdote para pedir consejo, obligarle a no a hablar, amenazarle, abusar, etc.

Cumplir la penitencia: Es rezar o hacer lo que el confesor me indique realizar de acuerdo a mis pecados.

EL QUE CALLA VOLUNTARIAMENTE EN LA CONFESION UN PECADO GRAVE, HACE UNA MALA CONFESION, NO SE LE PERDONA NINGUN PECADO, Y, ADEMAS, AÑADE OTRO PECADO TERRIBLE, QUE SE LLAMA SACRILEGIO . QUIEN SE CALLA VOLUNTARIAMENTE UN PECADO GRAVE EN LA CONFESION, SI QUIERE SALVARSE , TIENE QUE REPETIR LA CONFESION ENTERA Y DECIR EL PECADO QUE CALLO.

ACTO DE CONTRICCION: «Dios mío, yo te amo con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Yo me arrepiento de todos mis pecados, porque te ofenden a Ti, que eres tan bueno. Señor, perdóname y ayúdame para que nunca más vuelva a ofenderte, te lo prometo».

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LA SANTA MISA

LITURGIA DE LA PALABRA

Canto entrada: La Iglesia reunida puesta de pie canta la alabanza a Dios para iniciar la celebración de la Eucaristía.

Señal de la Cruz: Se inicia la Misa con la invocación a Dios, en forma de cruz, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo; un solo Dios.

Saludo: El Sacerdote da el saludo a la comunidad reunida para darle la bienvenida a la acción de gracias a Dios en domingo.

Acto Penitencial: Aquí se reza el YO CONFIESO, pidiendo perdón a Dios por las faltas hechas y se canta el Señor Ten Piedad.

Gloria: Alabanza a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Oración colecta: El sacerdote reza a Dios por el Pueblo.

Primera Lectura: Usualmente se lee una lectura del Antiguo Testamento: de la ley o profetas, o de la sabiduría de Israel.

Salmo Responsorial: Un himno a Dios respondiendo a la primera lectura y preparándose para segunda del nuevo testamento.

Segunda Lectura: Se lee del Nuevo Testamento y se lee una de las cartas de San Pablo, de los Hechos o del apocalipsis.

Aleluya: Alabanza a Dios preparando el Evangelio.

EVANGELIO: lee el sacerdote la lectura con respecto a Jesucristo y es el corazón de la liturgia de la palabra en la Misa.

Homilía: Es la explicación de las lecturas por el Sacerdote.

Credo: Es la profesión de la Fe Católica. Aquí se reza el resumen de la doctrina de la Iglesia Católica.

Peticiones: Aquí la iglesia reunida pide a Dios por sus necesidades en comunidad.

LITURGIA DE LA EUCARISTIA

El Ofertorio: La parte donde se ofrecen las ofrendas del Pan y el Vino así como nuestra donación de dinero para la vida de la Iglesia.

Oración de Ofrendas: El Sacerdote reza a Dios por nosotros.

Prefacio: El Señor este con ustedes / Y con tu espíritu

El Santo: Alabanza de la Iglesia a Dios santo de Todo.

Consagración: El Sacerdote consagra el pan y el vino: “Tomen y coman esto es mi cuerpo y Tomen y beban esto es mi sangre”.

Doxología: el sacerdote dice: “Por Cristo con El y en El a ti Dios Padre Omnipotente en la unidad del Espíritu Santo todo honor y toda …”

Padre Nuestro: La oración principal dirigida al Padre Dios.

La Paz: El saludo fraterno que se da la comunidad para hacer presente a una iglesia unida en un solo Dios.

Cordero de Dios: En esta parte el fiel católico pide perdón a Dios momentos antes y estar listo para recibir el Cuerpo y Sangre de Cristo.

COMUNION: Aquí todos los fieles que estén debidamente preparados pueden ir a recibir el Cuerpo y Sangre de Cristo.

Oración de Comunión: El sacerdote ora por toda la iglesia reunida en el templo de Dios.

Bendición final: El Sacerdote en la persona de Cristo nos da la bendición para ir a ser buenos católicos y discípulos de Cristo.

Canto de Despedida: Aquí toda la iglesia canta y alaba a Dios para salir a vivir el evangelio de cada una de nuestras casas. No termina la Santa Misa con el canto final sino que se inicia a una vida nueva en el que escucho la Palabra de Dios y comino el Cuerpo de Cristo.
Aquí se inicia la vida verdadera de hacer presente a Cristo en nuestra vida frente a las demás personas.

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LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Primero: Amar a Dios sobre todas las cosas.
Nos manda creer, confiar y amar a Dios sobre todas las cosas (2086).
Los principales pecados contra la fe en Dios son la incredulidad, la herejía y apostasía (2089).

Segundo: No tomar el nombre de Dios en vano.
Nos exige respetar las promesas en nombre de Dios y los juramentos que son legítimos (2147, 2148). El Juramento Significa hacer un juramento sin intención de cumplirlo o, una vez hecho, no mantenerlo (2151).

Tercero: Santificar las fiestas.
Nos manda descansar el domingo y los días de fiesta y estos consagrarlos al servicio de Dios (2168). Debemos participar de la Misa cada domingo, a no ser que estemos impedidos por razones justas (2181).
Los días de precepto son todos los domingos y, además, los días de Navidad, Epifanía, Ascensión y Corpus Christi; santa María, Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción; san José, San Pedro y Pablo, y, finalmente, Todos los Santos
(2177).
Además, los días de Semana Santa, desde domingo de Ramos hasta Domingo de Resurrección.

Cuarto: Honrar padre y madre.
Nos manda honrar y respetar a nuestros padres, y a los que Dios reviste de autoridad para nuestro bien . Los hijos deben a sus padres respeto, gratitud, justa obediencia y ayuda material y moral en los años de vejez y en la enfermedad (2218, 2251). Los padres deben educar a sus hijos en la fe, en la oración y en las virtudes y atender, en la medida de lo posible, a sus necesidades materiales y espirituales (2221, 2252).
Cooperar con las autoridades civiles en la construcción de una sociedad justa y solidaria (2239).

Quinto: No Matar.
Porque la vida humana es sagrada (2258). Porque el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (2258). Desde la concepción, hasta la muerte (2319). Todo hombre tiene el derecho y el deber de defenderse, para conservar la vida, que Dios le ha regalado (2321).
Los pecados contra el quinto mandamiento son: el homicidio voluntario, el aborto, la eutanasia y el suicidio (2268-2283).El quinto mandamiento pide a los cristianos: el respeto de la vida propia y de la vida del prójimo, el cuidado de la propia salud, el respeto a los difuntos, y la defensa de la paz (2288-2317).

Sexto: No tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Implica aprender a dominar las propias pasiones humanas y poner los medios para conseguirlo (2339).
Está ordenada al amor conyugal del hombre y de la mujer dentro del matrimonio (2360).
La Castidad es importante en este mandamiento y las cosas que van en contra de la Castidad son: la lujuria y la masturbación, la fornicación y la pornografía, la prostitución, la violación y las prácticas homosexuales.
Los pecados contra el amor conyugal en el Matrimonio son: el adulterio y el divorcio, la poligamia y el incesto, el abuso sexual y la unión libre (2380-2391).

Séptimo: No robar.
Se prohíbe el robo y el fraude fiscal, el incumplimiento de contratos, el pagar un salario injusto, la falsificación de cheques y facturas, el despilfarro, el daño voluntario a los bienes s o públicos, y cualquier acto que lleve a esclavizar a otros seres humanos (2408, 2409, 2414).

Octavo: No decir falsos testimonios, ni mentir.
Consiste en decir algo falso con intención de engañar a quien tiene derecho a la verdad (2483).
Es la virtud que consiste en mostrarse veraz en actos y en palabras, evitando la doblez y la hipocresía (2468).
Los pecados contra el octavo mandamiento son: el falso testimonio y el juicio temerario, la maledicencia y la calumnia, la jactancia o vanagloria, la adulación, la mentira y la manipulación (2476-2482, 2499).

Noveno: No consentir pensamientos ni deseos impuros.
Nos pone en guardia contra el desorden o concupiscencia de la carne del sexo opuesto.
Nos pide pureza de corazón para ver todas las cosas según Dios (2518).
Para vivir como un templo del Espíritu Santo y una manifestación de la belleza divina es importante las armas de la oración, la castidad, y la pureza de mirada y de intención. Solo asi se vence la concupiscencia.
Tener en cuenta el Pudor, que es la virtud por la que se preserva la intimidad de la persona, protegiendo el misterio de su amor, y ordenando las miradas, los gestos y las palabras (2522).

Décimo: No codiciar los bienes ajenos.
Manda practicar la benevolencia, la humildad y la confianza en Dios, desterrando del corazón cualquier forma de envidia (2554).
Siendo pobres de corazón y saciando nuestra sed de felicidad en Dios.